viernes, 21 de agosto de 2026

 


LEÓN-PONFERRADA (ÉL ÚLTIMO REGIONAL)



Este será mi último Regional en mucho tiempo, en mucho mucho tiempo (tal vez años, no sé si "nunca" es una palabra demasiado rotunda, pero sé que pasará mucho mucho tiempo). Se dan varios factores, pero la conclusión es la misma: no sé si volveré a hacer un viaje como éste, no sé si me volveré a cruzar la península solo para subir a un tren que casi ni sale, que nos tiene en tensión constante durante casi una hora (que si lo retrasan media hora de pronto, cuando quedan unos minutos para la hora prevista, que si lo cambian de vía de repente, que si lo anuncian por megafonía pero el tren no aparece por ninguna parte, etc, en fin, que te quitan las ganas de ir en tren, hasta a mí me quitan las ganas de ir en tren... ¡y mira que eso es difícil!). Y encima, la vez anterior, hace unas semanas, en Logroño, el Alvia que venía de Bilbao ya me dejó tirado... Así que mis últimos dos viajes en tren han sido todo menos tranquilos, y uno ya está mayor para tantas emociones...

En cualquier caso, lo peor no son estas averías y sorpresas desagradables, lo peor es que la gente YA ESTÁ ACOSTUMBRADA a estas cosas, y todos te dicen lo mismo: los autobuses van mucho mejor, los autobuses salen a su hora, y encima hay más servicios, que trenes hay muy pocos al día... ¿La conclusión? Hay más pasajeros en el autobús que en el tren... Y no, ninguna sorpresa, por desgracia... Estoy harto de oír: "¡Pero no vayas en tren, coge el autobús!...". Y sí, no seré yo quién les intente convencer de lo contrario... Ya no... Ya estoy cansado...


Bueno, en cualquier caso, después de mucha tensión, ansiedad, agobio y cabreo, al final aparece el tren, y nos subimos (va casi vacío, ninguna sorpresa...) y nos vamos a Ponferrada. Y llego con solo diez minutos hasta que sale el tren de regreso a Léon, que es el mismo en el que he ido (en teoría tenía una hora, pero con el retraso del viaje de ida no me da tiempo más que para dar una vuelta rápida por el andén... yo que quería comerme un bocadillo tranquilamente en un bar junto a la estación..., porque son las tres de la tarde y hace un calor asqueroso). Sin embargo, no me voy a quejar, que aún queda el viaje de vuelta y aún pueden pasar más cosas... Como que se pare el tren en un apeadero perdido porque, según el interventor, "hay un mercante parado en la vía que no nos deja pasar". ¿Y cuánto vamos a tardar en movernos? Ni idea. El interventor no tiene ni idea... 


Total, la final voy a Ponferrada y vuelvo a Léon, y ya... Basta, se me quitaron las ganas... No más trenes en mucho tiempo...


Luego en el hotel reviso las fotos y se me pasa el cabreo (no todo...), y también reviso las fotos del día anterior, cuando me subí en coche desde León a Matallana y desde allí hasta La Robla. Ese tren, "el de la Robla" (vía estrecha León-Bilbao), es otro de esos trenes siempre amenazados, que parece que todo el mundo desea que se mueran pronto pero que, casi milagrosamente, aún sobreviven... (Sí, he dicho "todo el mundo desea su muerte", pero vosotros ya me entendéis y sabéis a quién me refiero cuando digo "todo el mundo", ¿verdad?). Espero que no venga otra Filomena y tengan la excusa perfecta para quitarlo, como pasó con el de Cuenca... No sé, quiero ser optimista...

Os voy a poner algunas fotos. Y también os voy a poner alguna foto de la estación de Estépar, que vi en mi viaje de ida en coche desde Valencia (me tuve que desviar unos kilómetros, pero mereció la pena). Y aquí acaban mis viajes de este verano... Han sido muchos. Ahora a esperar el invierno...


























































jueves, 23 de julio de 2026

 


LA RIOJA, PRIMER CONTACTO...


Tengo el hotel en Calahorra. De ahí voy directo a ver el túnel que hay entre Autol y Quel, el primero de la vía verde del Cidacos. El túnel es largo, engaña a la entrada ya a la salida... parece un túnel modesto, pero tiene casi medio kilómetro, por suerte está muy bien iluminado y en todo momento se va la luz al final (eso sí, los pequeños charcos no te los quita nadie...). De ahí vuelvo al coche y tras pasar Arnedo y sus fábricas llegamos a Arnedillo. Pero antes hay que esperar 10 minutos a que el semáforo se ponga verde... Es un sitio bonito, pero la carretera quedó cortada por un desprendimiento (toda una cantera) y han tenido que hacer un desvío provisional. No pasa nada, el sitio es muy bonito, y el desvío tiene su emoción...

La estación de Arnedillo se usa como piscina pública, y el túnel (muy largo, casi un kilómetro) que está justo antes casi parece una calle peatonal, en el que te cruzas a vecinos que van a la piscina o al otro lado del pueblo, que está justo arriba. Lo malo es que a la salida del túnel, en un desfiladero muy hermoso, la vía verde está cortada por obras. Una pena, pero están metiendo una gran tubería para llevar agua por el trazado de la antigua vía. Cuando esté terminada la obra, la gente ni sabrá que por debajo de sus pies circula el agua para los pueblos de la zona...

Así pues al salir del túnel toca subir unas escaleras no aptas para personas con vértigo, porque un poco de miedo la verdad es que sí que dan...

Antes de cambiar de paisaje me paro un poco en la estación de Préjano, que ahora está dentro de una granja. Por suerte la persona que me acompaña conoce al pastor y podemos entrar en su explotación sin problemas. El pastor es muy mayor, se va a jubilar y vende la granja. ¿Qué pasará con la estación? Ni idea... De momento está bien conservada, eso sí.

Después de un rato de coche llegamos a Valverde, en la vía que sube de Tudela a Soria. Está bastante peor que hace unos 10 años, cuando la visité por primera vez. Y lo mismo digo de la última de este viaje, la de Fitero. De ahí ya volvemos a Calahorra. De momento nos quedamos aquí.




















































EPÍLOGO:

Las estaciones abandonadas de La Rioja-Navarra acaban aquí, pero no el viaje. Al día siguiente cojo el Regional Expres a Logroño. Es un viaje corto (media hora), pero bonito, sobre todo cuando vamos al lado del Ebro. Y la estación de Logroño, tan moderna, y con ese techo que la conecta con la de los autobuses, que está justo al lado, me gusta mucho. Lástima que tenga tan poco tráfico ferroviario y lástima que los trenes vayan tan mal, en especial los Alvias que vienen o van a Bilbao, que de repente llevan un retraso de media hora y un minuto después el anuncia ha cambiado a "Retraso sin hora". ¿Sin hora? Qué puñetas significa eso, que lo mismo es una hora o lo mismo son cinco? Según me dice un taxista de Logroño: los autobuses van muy bien, salen siempre a su hora, pero de los trenes no te puedes fiar". Un desastre, la verdad. Y una pena...