jueves, 23 de julio de 2026

 


LA RIOJA, PRIMER CONTACTO...


Tengo el hotel en Calahorra. De ahí voy directo a ver el túnel que hay entre Autol y Quel, el primero de la vía verde del Cidacos. El túnel es largo, engaña a la entrada ya a la salida... parece un túnel modesto, pero tiene casi medio kilómetro, por suerte está muy bien iluminado y en todo momento se va la luz al final (eso sí, los pequeños charcos no te los quita nadie...). De ahí vuelvo al coche y tras pasar Arnedo y sus fábricas llegamos a Arnedillo. Pero antes hay que esperar 10 minutos a que el semáforo se ponga verde... Es un sitio bonito, pero la carretera quedó cortada por un desprendimiento (toda una cantera) y han tenido que hacer un desvío provisional. No pasa nada, el sitio es muy bonito, y el desvío tiene su emoción...

La estación de Arnedillo se usa como piscina pública, y el túnel (muy largo, casi un kilómetro) que está justo antes casi parece una calle peatonal, en el que te cruzas a vecinos que van a la piscina o al otro lado del pueblo, que está justo arriba. Lo malo es que a la salida del túnel, en un desfiladero muy hermoso, la vía verde está cortada por obras. Una pena, pero están metiendo una gran tubería para llevar agua por el trazado de la antigua vía. Cuando esté terminada la obra, la gente ni sabrá que por debajo de sus pies circula el agua para los pueblos de la zona...

Así pues al salir del túnel toca subir unas escaleras no aptas para personas con vértigo, porque un poco de miedo la verdad es que sí que dan...

Antes de cambiar de paisaje me paro un poco en la estación de Préjano, que ahora está dentro de una granja. Por suerte la persona que me acompaña conoce al pastor y podemos entrar en su explotación sin problemas. El pastor es muy mayor, se va a jubilar y vende la granja. ¿Qué pasará con la estación? Ni idea... De momento está bien conservada, eso sí.

Después de un rato de coche llegamos a Valverde, en la vía que sube de Tudela a Soria. Está bastante peor que hace unos 10 años, cuando la visité por primera vez. Y lo mismo digo de la última de este viaje, la de Fitero. De ahí ya volvemos a Calahorra. De momento nos quedamos aquí.






















































 

martes, 30 de junio de 2026

 










VERANO EN HUESCA (primera parte)


38 grados cuando llego a Zaragoza por la tarde. Me voy directo a mi habitación del hotel. Mañana tengo que salir muy pronto, porque si en Zaragoza hace tanto calor, en la Hoya de Huesca hará el mismo o más todavía. 

Al día siguiente salgo lo más pronto que puedo, miro los mapas, hay muchas carreteras comarcales y no sé cuál es la buena. Voy probando. El problema está cuando me tengo que meter por los caminos. Ahí se acaban las señales, todas las señales, y tampoco sé lo que me voy a encontrar al pasar la próxima curva o la pequeña colina que el camino de tierra sube sin demasiada complicación (de momento). La suerte es que el camino está en bastante buen estado, aunque hay que tener con cuidado con las piedras sueltas. Pero se puede pasar porque está todo seco y no hay surcos profundos en el barro hechos por los tractores, que son horribles cuando te tienes que meter con tu coche. Al final llego a la estación de Piedramorrera-Biscarues. Dos pueblos que están muy muy lejos. De hecho en el vallecito donde está la estación solo hay campos, nada más que campos. La estación se ve de lejos y, una vez pasada la última colina, se llega muy bien. 


Mucho peor es la siguiente estación que quiero visitar. La vi por primera vez hace más de 20 años, pero fui con el coche desde la carretera que va a Ayerbe. Ahora voy a intentar llegar desde donde estoy, porque está relativamente cerca: eso sí, según el GPS no hay ningún camino. Pero delante de mi TENGO UN CAMINO. Y ese camino va en dirección a la estación, que está valle arriba. ¿Lo intento? Lo único que puede pasar es que el camino acabe en una granja (no veo ninguna por ninguna parte, solo campos, pero...). ¿Me arriesgo? La otra opción, la única opción según el GPS, es dar un rodeo bestial de un montón de kilómetros. De manera que voy a intentarlo...

Siempre tengo la vía, o lo que queda de la vía, mejor dicho, muy cerca, y con eso me voy acercando poco a poco, después de varios cruces y muchas dudas, hasta Turuñana. Y al final llego sin problemas...

Y llego justo cuando pasa un tren turístico que sube a Canfranc... ¡¡Qué casualidad!! Un tren que circula muy pocas veces... Casi no me da tiempo ni de sacar la cámara, pero me las apaño para hacer unas pocas fotos... No me quejaré, estas cosas son así. Un buena foto es a veces simplemente cuestión de suerte, nada más que suerte.



































sábado, 21 de marzo de 2026

 


De montañas y campos: Puebla de Sanabria y Ruta de la Plata



No es la primera vez que voy a Zamora, pero sí es la primera vez que voy a Puebla de Sanabria. Desde allí quiero subir hacia Galicia, pasando los montes en cuyas cimas aún queda un poco de nieve. Llegaré hasta Lubían. También quería ir a las estaciones que hay en sentido contrario, hacia Zamora, pero un vecino de Robledo me dice que la carretera (por llamarla de alguna manera) está muy mal, que solo es buena para un todoterreno. Así que desisto y me vuelvo a Benavente, donde tengo el hotel. Al día siguiente me doy una vuelta por la antigua "Ruta de la plata", primero hacia el norte, hasta La Bañeza y Valderrey, y luego hacia el sur, hasta llegar a Moreruela de los Infanzones, donde un vecino (y es raro encontrar a alguien por la calle en estos pueblos, así que tengo mucha suerte), me dice que existió un apeadero pero que ya no queda nada, ni las vías (como estamos cerca de Zamora, pasa lo mismo que al acercarse a Benavente, se quitan las vías para hacer una "Vía verde"). Por suerte la zona de Piedrahita y de Manganeses sí que conserva las vías, que siempre es un placer (un placer triste) fotografiar las estaciones con sus vías. A estas dos últimas estaciones ya las había fotografiado hace unos años, pero no me importa nada volver visitarlas: el sitio merece la pena. os dejo algunas fotos...