VERANO EN HUESCA (primera parte)
38 grados cuando llego a Zaragoza por la tarde. Me voy directo a mi habitación del hotel. Mañana tengo que salir muy pronto, porque si en Zaragoza hace tanto calor, en la Hoya de Huesca hará el mismo o más todavía.
Al día siguiente salgo lo más pronto que puedo, miro los mapas, hay muchas carreteras comarcales y no sé cuál es la buena. Voy probando. El problema está cuando me tengo que meter por los caminos. Ahí se acaban las señales, todas las señales, y tampoco sé lo que me voy a encontrar al pasar la próxima curva o la pequeña colina que el camino de tierra sube sin demasiada complicación (de momento). La suerte es que el camino está en bastante buen estado, aunque hay que tener con cuidado con las piedras sueltas. Pero se puede pasar porque está todo seco y no hay surcos profundos en el barro hechos por los tractores, que son horribles cuando te tienes que meter con tu coche. Al final llego a la estación de Piedramorrera-Biscarues. Dos pueblos que están muy muy lejos. De hecho en el vallecito donde está la estación solo hay campos, nada más que campos. La estación se ve de lejos y, una vez pasada la última colina, se llega muy bien.
Siempre tengo la vía, o lo que queda de la vía, mejor dicho, muy cerca, y con eso me voy acercando poco a poco, después de varios cruces y muchas dudas, hasta Turuñana. Y al final llego sin problemas...
Y llego justo cuando pasa un tren turístico que sube a Canfranc... ¡¡Qué casualidad!! Un tren que circula muy pocas veces... Casi no me da tiempo ni de sacar la cámara, pero me las apaño para hacer unas pocas fotos... No me quejaré, estas cosas son así. Un buena foto es a veces simplemente cuestión de suerte, nada más que suerte.




